4 de septiembre de 2013

Sergio García Díaz




Inauguramos esta sección en el blog del 
Colectivo Entrópico con el fin de publicar parte de la obra de cada uno de los escritores que han pasado por sus páginas.
Después de 13 antologías, suman ya más de 150 narradores, poetas, dramaturgos, ensayistas, fotógrafos, ilustradores que desde 2007 se han dado cita en nuestras páginas.
¡Va por todos y cada uno!
 
El padrino de esta sección es Sergio García Díaz.

  

Escritor mexicano (México, D.F., 1962). Reside en Nezahualcóyotl. Ha colaborado en revistas y periódicos. Forma parte del Consejo Editorial del Colectivo Entrópico. Parte de su obra literaria comenzó a ser publicada en antologías de cuento y poesía (La semilla del árbol, Tú vivirás para siempre, Amar el mar). Su obra individual está conformada por Border Lane (Mixcoat, 2002), La pasión por las moscas (cuento, Fontamara, 2006), Dos entradas por un boleto (Jano, 2003), Sueños de un chamán (Coyoacán, 2003), Pétalos de mar (Praxis, 2003), Animales impuros (Fontamara, 2006), Alicia en mi espejo (poesía, Praxis, 2006) y Bajos fondos (Praxis, 2009).  


 A continuación los pemas de Sergio García Díaz publicados en el libro Aquí todos soñamos, Colectivo Entrópico, 2007, con prólogo de José Franscisco Conde Ortega. 








 La soledad 
Adelanto el reloj para llegar temprano, pero siempre me gana la soledad. Es como un almácigo que germina en cualquier rincón y en cualquier estación del año. Aunque en diciembre se reproduce su presencia con mayor nitidez, en la primavera como que se evapora, pero la sed me hace recordarla con mayor intensidad.
 

Tu axila

Hoy quisiera recordar la concavidad donde se anida el silencio de tu recuerdo. La esencia de tu paso por mí, donde cobijé mi alma, bajo la gruta de tu axila. Quisiera recordar que ahí se anida el silencio y el aroma de las orquídeas negras.
Existen otras partes que se confunden con la esperanza, el deseo, la rabia, que se ubican en los pies, en las ingles, detrás de tus pequeña orejas, en tu deliciosa y húmeda boca, pero yo creo que la solidaridad y el silencio amoroso sale de tu axila.

Por eso hoy quisiera recordar esa cueva del encanto. Esa parte de tu extenso cuerpo que anida el silencio, pero también el canto de los pájaros y el desencanto cuando duermen y guardan silencio.

Ahí, en tu sobaco (creo que esta palabra no es muy poética, pero así se llama esta oquedad aromática) anida el desencanto y el canto de los pájaros. El desencanto, cuando llega el silencio, y el canto, cuando se extiende el brazo y sale aquella esencia a aceite de nerolí, a veces a naranjo amargo, en otras ocasiones a lánguido jazmín o a dulce tuberosa, sin olvidar la parte romántica del sándalo.

Por eso hoy quiero recordar tu axila y rascarme la mía, como lo hiciera Bukowski, que en una entrevista dijo que lo que más le gustaba era rascarse los sobacos. Pues sí, ahora y en este instante deseo recordarte rascándome las oquedades y guardar silencio para que los pájaros canten su desencanto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.